Cómo te diría…
El plato de garbanzos acompañado de una copita de aquarius (…) no es muy recomendable, pero es que todavía me quedan residuos mentales de este verano en mi inconsciente.
Y sucedió que estaba yo el otro día en el “Pilar del Arrabalejo” (glorioso bar) quedé sorprendida de mí misma y mis reacciones prejuiciosas, cuando un señor redondo de avanzada edad, con sus pantalones grises a la altura de las axilas y su camisa blanco-amarillenta bien remetida por dentro, zapatillas de cuadros de abuelo típicas, “gancha” en la mano derecha, pelo canoso con ligera capa de mierdecilla convenientemente peinada hacia atrás y gafas que ni el tatarabuelo de Aflelou llevaría en sus tiempos, se sienta, apoya su gancha en la barra, se acomoda y del bolsillo de su chaqueta, porque lleva chaqueta a pesar de los 30ºC que aún tenemos, bueno, que mete la mano en la chaqueta y saca ¡un libro! Si señores y señoras, y no cualquier libro “Relatos africanos” de Doris Lessing. Acojonante fue la palabra que salió de mi bocaza. Y el señor ahí todo cultivado leyendo sus relatos africanos mientras se llevaba a la boca su tapa de jamón, para después suavizar su delicada garganta (porque aquí ya empiezan a cambiar los matices) con un trago largo de vino blanco. Y yo casi gritando a mi hermana: ¡¿Pero lo estás viendo?! Y mi hermana ella toda digna, (como no): Que pasa, un señor cultivado. No, no, un señor cultivado no, un abuelancho de los de vino tres pistolas o en su defecto don tajón , de los que juegan a domino con “el chache” su colega y otros, que se sientan en las plazas a “ver” pasar gente y que en sus casas tienen al canario agobiado o peor, una perdiz cojonera que se oye toda lo larga que es la calle y paralelas, está leyendo Relatos africanos de Doris Lessing…. ¿Te parece poco? Mi hermana en su línea: Joé, nena, mira que eres prejuiciosa… Momentos musicales del tipo de Joan Manuel Serrat cantando Mediterráneo y Nessun Dorma después, que combinación, Acto seguido, me dirigí a la puerta, fue demasiado para mí.
Lo siento pero es que no estoy acostumbrada a ver abuelos de esa guisa aquí en el fin del mundo y mucho menos leyendo… por favor. El caso es que después de todo, mi hermana la autómata tenía razón. Prejuicios, si, yo, la que pensaba que era tan abierta de mente. Parece que después de todo mi gen neandertal aflora en ocasiones.
Me gusta el Pilar del Arrabalejo…me gusta esa taberna medio oscura, y mirar hacia afuera y ver tanto sol que no apetece salir…Es fácil que vieras lo que viste …abuelanchos…bella expresión
Gracias amable comentarista! un saludo
cuando saco la mugre… pienso en tí…
¡Qué detalle por tu parte! jejeje…
talle… el tuyo, saca
cuentate más cosas… que me gusta…